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La senadora provincial por el departamento Feliciano, Gladys Domínguez, presentó formalmente su descargo ante el Partido Justicialista de Entre Ríos luego del pedido de expulsión promovido en su contra por un sector partidario.

En un documento fechado en agosto de 2026, la legisladora cuestionó los fundamentos del planteo y sostuvo que detrás de las acusaciones existe una diferencia política con un sector interno del PJ.

“Pensar distinto no es traicionar. Disentir no es motivo de expulsión”, expresó Domínguez como eje de su presentación.

Defendió la legitimidad de su mandato

Uno de los principales argumentos de la senadora está relacionado con el origen de su representación. Domínguez recordó que fue electa con 3.425 votos y que resultó la candidata más votada del departamento Feliciano.

En ese sentido, sostuvo que su mandato no fue otorgado por una estructura partidaria, sino por los ciudadanos que concurrieron a las urnas.

“Mi mandato no me lo otorgó una mesa partidaria”, afirmó, para luego remarcar que tiene la responsabilidad de representar a todos los vecinos del departamento, independientemente de que hayan acompañado o no su candidatura.

La senadora también destacó que su candidatura se presentó mediante una boleta corta y que recibió el acompañamiento no solamente de ciudadanos identificados con el peronismo, sino también de personas vinculadas a otras fuerzas políticas e independientes.

Sus diferencias dentro del Senado

Domínguez también se refirió a las decisiones adoptadas durante su actividad legislativa y a los cuestionamientos surgidos a partir de sus votos en la Cámara de Senadores.

Entre los temas mencionados se encuentran la creación de la Obra Social de Entre Ríos (OSER), en reemplazo del Instituto de Obra Social de la Provincia de Entre Ríos (IOSPER), y la reforma del sistema previsional provincial.

La legisladora sostuvo que sus posiciones fueron producto de decisiones políticas tomadas de acuerdo con sus convicciones y con su interpretación de las necesidades de la provincia.

En su descargo cuestionó que las diferencias de criterio sean presentadas como una “traición”.

“Podrán discutirse mis decisiones. Lo que no acepto es que una diferencia de criterio se convierta automáticamente en una acusación de traición”, sostuvo.

Rechazó las acusaciones relacionadas con escuelas

Otro de los puntos abordados en el documento corresponde a los cuestionamientos vinculados con establecimientos educativos del departamento, entre ellos las escuelas N.º 27 y N.º 18.

Domínguez negó haber impulsado o decidido el cierre de esas instituciones y sostuvo que los establecimientos ya atravesaban una situación de falta de matrícula.

La senadora planteó además que la discusión sobre las escuelas rurales debe analizarse en un contexto más amplio, relacionado con el éxodo de familias de las zonas rurales y las dificultades vinculadas con caminos, electricidad, conectividad y acceso a servicios.

También negó tener facultades sobre cargos y contratos

La legisladora rechazó asimismo las acusaciones relacionadas con la supuesta asignación de contratos, designaciones, módulos y otros cargos públicos.

En ese punto, recordó que su función corresponde al Poder Legislativo provincial y que no forma parte del Poder Ejecutivo.

“No soy funcionaria del Poder Ejecutivo provincial. Soy senadora. No designo funcionarios, no firmo decretos del Ejecutivo, no manejo reparticiones provinciales ni dispongo cargos públicos”, manifestó.

“Si tienen pruebas, que las presenten”

Hacia el final del descargo, Domínguez reclamó que las acusaciones formuladas en su contra sean acompañadas por elementos concretos que permitan demostrar lo denunciado.

“Si quienes formulan esas acusaciones tienen pruebas, que las presenten. Que indiquen nombres, fechas, resoluciones, decretos, contratos, expedientes o cualquier elemento concreto que permita demostrar aquello que están afirmando”, expresó.

Y agregó: “Acusar públicamente es fácil; lo difícil es demostrar”.

“No llamemos unidad al disciplinamiento”

Finalmente, la senadora planteó su postura respecto del funcionamiento interno del peronismo y reclamó que las diferencias políticas puedan ser discutidas dentro del partido.

“Si tienen diferencias políticas, debatámoslas. Si quieren unidad, construyámosla. Pero no llamemos unidad al disciplinamiento”, concluyó.

El descargo representa así la respuesta formal de Domínguez frente al pedido de expulsión y deja planteada una disputa política interna en torno a la autonomía de los legisladores, la disciplina partidaria y la representación que surge del voto popular.