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Ante el marcado descenso de las temperaturas previsto para los próximos días, el Ministerio de Salud de Entre Ríos reiteró una serie de recomendaciones para prevenir intoxicaciones por monóxido de carbono, un gas altamente tóxico que cada año provoca miles de afectados y numerosas muertes en el país.

Se estima que en Argentina se registran más de 4.000 intoxicaciones y alrededor de 200 fallecimientos anuales por inhalación de monóxido de carbono, situaciones que son completamente prevenibles.

En Entre Ríos, según datos del Centro de Información, Asesoramiento y Asistencia Toxicológica dependiente de la Dirección General de Epidemiología, durante 2022 se registraron 23 intoxicaciones; en 2023 hubo 38 casos; en 2024 la cifra ascendió a 67 y durante 2025 se notificaron 86 casos. En tanto, en lo que va de 2026 ya se informaron 19 casos hasta la primera semana de mayo.

La referente del área, Analía Corujo, remarcó la importancia de evitar el uso de artefactos que no están diseñados para calefaccionar ambientes, como hornallas y hornos de cocina. También insistió en controlar la correcta instalación de calefones, estufas y calefactores, verificando tirajes y salidas al exterior mediante revisión de un gasista matriculado.

Además, recordó que la llama de los artefactos siempre debe ser azul, ya que una llama amarilla o anaranjada puede indicar una combustión deficiente y la posible generación de monóxido de carbono.

Desde Salud Pública advirtieron que los grupos más vulnerables son los niños, adultos mayores, personas con enfermedades cardíacas, respiratorias o anemia, además de las mascotas. También señalaron el riesgo que representa para las embarazadas debido a las graves secuelas neurológicas que puede ocasionar.

Los síntomas de intoxicación incluyen dolor de cabeza, náuseas, mareos, somnolencia, debilidad muscular y pérdida de conocimiento. Muchas veces pueden confundirse con cuadros gripales o intoxicaciones alimentarias, especialmente cuando varias personas presentan síntomas similares dentro de un ambiente cerrado.

Una de las señales características de este tipo de intoxicación es la claudicación muscular, es decir, una sensación intensa de debilidad o falta de fuerza.

Las autoridades sanitarias remarcaron que la ventilación permanente de los ambientes es fundamental, ya que el monóxido de carbono es un gas venenoso sin color, olor ni capacidad irritante, lo que dificulta detectarlo a tiempo.

Por ello, recomendaron mantener siempre una abertura de al menos cinco centímetros en ambientes donde haya artefactos que consuman oxígeno. Asimismo, en caso de utilizar braseros o estufas a kerosén, se aconseja encenderlos y apagarlos en el exterior y retirarlos del ambiente antes de dormir.